Dublín, Irlanda 03/08/__9
Entre las llanuras de la amargura me hallo de nuevo. No debería sorprenderme puesto que recorren la geografía de mi pasado. Un abandono más o, por lo menos, un intento de él, se cierne sobre mi existencia. Sin embargo, en esta ocasión el punto y final lo pondré yo.
Y en este contexto, en esta situación, sentado en un baño de Dublín, te digo adiós. Cinco minutos, ni uno más le daré al luto por tu marcha. Sólo lo que te mereces o, más bien, lo que me merezco yo.
Los recuerdos se aglutinan en mi mente con el único propósito de hacerme consciente de lo que dejo atrás y lo que no se volverá a repetir jamás porque, sencillamente, destruí el camino de regreso con mis propias manos.
No siento pena. Son desilusión y decepción, quizá, las palabras que mejor definen mi estado actual. En el momento en el que me levante y abandone este cuarto haré caso omiso de mis emociones y borraré su caminar por mi conciencia.
Lo que me depara el destino después de este universo lo ignoro. Sencillamente espero que ningún elemento y ningún personaje que hayan formado parte de esta vida que dejo atrás se encuentren en el lugar al que voy. Quizás no exista nada. Ojalá sea así. Sentiré paz. Tranquilidad. Dejaré de existir y viviré sólo en el aire que recorre su figura mientras, llorando, me recuerde como aquel demonio que la atormentó sin piedad.
Así me voy y así he vivido. Sin ningún remordimiento se despide:
El galimatías de la soledad.
Quizás lo que depare el destino será mejor de lo actual, al menos menos olvido.
ResponderEliminarMe gustó mucho visitarte, fue como encontrarme.
Alicia
Gracias por tu visita a mi blog, comentario y segumiento.
ResponderEliminarLas cartas que escribirmos sin motivo aparente son las que más dicen de nosotros mismos. Y sin duda es triste querer cambiar de universo sin llevar lastre alguno. siempre es dulce saber o creer que hay algo que echarías de menos si no te esperase al otro lado.
Besos